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miércoles, 1 de enero de 2025

Quemad las naves



Vivid…,vivid…!

Quemad todas las naves!

Y solo cuando las cenizas queden

podréis comprobar lo que el mundo era. 

Quemad las naves!

Pues la muerte os cuenta que no hay un mañana. Vivid antes de que llegue el fin y ya no quede nada. 

Quemad todas la naves!

Pues debimos venir para eso, en un mundo sin Dios ni destino.

Quemad las naves!

Pues no hay retorno posible y el tiempo se agota. 

Esto es la vida. Un por si acaso. Un qué más da. Todo da igual pues la muerte todo acaba. 


Eso crees. Y eso vivirás. 


Una y otra vez






jueves, 11 de abril de 2024

Cuando dices

 Si hablas 
no hables de ti. 

Pues si hablas de ti, 
hablas de nada. 

Si hablas
apártate a un lado
para que solo quede lo hablado. 

Solo hablas,
cuando te olvidas de ti. 



lunes, 8 de abril de 2024

Tres actos y un poema

 ACTO PRIMERO: El miedo.





Dime, cuando tienes miedo ¿Qué temes?

Enfermar, sufrir, al dolor, morir…

Todo ello está relacionado con el cuerpo. Déjalo a un lado ¿Qué temes?

A que todo lo referido le ocurra a otro cuerpo. Uno que me importe. 

Quieres decir a la pérdida de un ser querido. 

Eso es. 

Podríamos decir, por lo tanto, que el problema del miedo es inherente al cuerpo físico. 

Sí.

Es decir, que el miedo acompaña al cuerpo. Como una sombra que no depende de luces y te sigue incluso entre sueños. 

Cierto. 

Pero ¿Y si no fuéramos este cuerpo, qué pasaría entonces con el miedo?

ACTO SEGUNDO: Causa y efecto.


Dime: ¿Puede existir un efecto sin causa?

No, maestro. 

¿Y puede influir, de alguna manera, un efecto en su causa?

No. La causa provoca el efecto. Sin causa no existe el efecto. Hay, por tanto, una servidumbre del efecto a su causa. 

Bien, así es. Y dime: ¿Cuál es la primera causa?

La primera causa es aquella que no proviene de ningún efecto. Todo efecto se convierte, una vez manifestado, en causa. Así, el trueno es efecto del rayo pero su sonido es causa del alboroto de los estorninos. 

Todo efecto, pues, procede de una causa. Es una cadena sin fin pero con principio.

Sí.

TERCER ACTO: El cuerpo.

Dime: ¿Puede el cuerpo curar a la mente?

No. La mente cura a la mente. 

Bien, dime: ¿Puede curar la mente al cuerpo?

Sí. El efecto placebo lo demuestra. 

Es decir, la mente puede curar al cuerpo pero este no puede curar a la mente. 

Asi es, maestro.

¿Qué significa?

No lo sé.

Significa que la mente es más poderosa que el cuerpo. Y como ambos están relacionados, significa que la mente es causa y el cuerpo, efecto.

¿Quiere decir, que la mente crea al cuerpo?

Sí.

Pero entonces, somos mente y no cuerpo.

Somos mente manifestada en un cuerpo.


Si el cuerpo guarda al miedo.

Y no somos cuerpo.

¿Dónde queda el miedo?




jueves, 28 de marzo de 2024

Amor. ¿Qué es el amor?





,…


No sé. 


Definirlo es querer cogerlo en una mano para atesorarlo y nunca perderlo. 


No es posible hacer esto. No por ser inefable, que lo es. Sino porque si lo coges para guardarlo, no lo das. Y tampoco lo posees. 


Porque solo dar es recibir. Y si no das, no recibes. Y entonces solo tienes ausencia de ello. 

Darlo es poseerlo.


Amor es amar. 


No es amor. 


Es dar. 




lunes, 4 de enero de 2021

Cadenas

 

Miro mis brazos

extendidos antes mis ojos

buscando cadenas.

Esas que siento que me sujetan

y no me dejan moverme

aprisionándome a eso que creo eres tú

o lo que pienso que debo ser yo.

Y ante su ausencia, me pregunto

donde están atadas, dónde amarradas.

Y pienso en mi como en aquellos reos

que más allá de barrotes, quedan prisioneros

mucho más adentro

de sus miedos, de sus deseos

que es como decir

de nuestra piel.

 

Cómo cortarlas

debiera ser algo no tan complicado.

Huir, escapar, esconderse

eso, no funciona.

 

Quizás bastaría con ignorarlas

hacer como si no existieran.

y saltar por encima, abandonando todo cuidado.

Inventar un soldado

que no quiere luchar

solo descender por el tobogán de lo que es.

Eligiéndolo

lunes, 20 de julio de 2020

Mientras duermes

Y así, cuando esa casi muerte te calla en vida y de ti me salva, cuando puedo mirarte sin temor a tu mirada, rozarte sin tu rechazo, cuando tu respiración pausada, tan natural como tú misma, me habla con el silencio escondido tras tus párpados, cuando por fin eres vulnerable como una persona, en la cercanía sin ropa, con el tatuaje grabado apenas en la piel, cuando el tiempo se va y tú te quedas, indefensa a mi lado, abandonada a mis sueños, arropada con mi aliento, vencida sin remedio. Saco lo mil veces guardado, armado con fingida valentía, sin yelmo en la cara ni lanza que me proteja, desnudo como un niño y osado como un viento, escogiendo palabras sonoras, vibrantes…te hablo bajito por si me oyes. Te digo lo que una vez me hizo perderme en tus ojos, el gesto que tuviste, el cariño que sentí. Que quise ser hombre por ti, abandonándome sin red, olvidando la guarda de mi niñez. Darte todo mi mundo, que yo creía grande, como regalo de pedida, junto a una promesa y a una profunda herida, como solo puede infringir el amor. Y no sé dónde quedó todo eso, ni cuando perdí aquel secreto, no sé cuando vino esa tormenta, de grandes olas y buques hundidos, de rayos hirientes y truenos en voces, repitiéndose como ecos en un mar sin consuelo. No sé dónde quedó la brisa, la verde hierba, la nieve perpetua. No sé dónde olvidé tu sonrisa, tu mejor perfil, mis manos en tu cara, la espalda de mi pecho.
Y así, mientras duermes, paso hoja a hoja el libro de un anhelo, susurrando a tu oído lo que vive en mi recuerdo pero lo hago muy bajito, casi sin palabras, casi como si fueran sueños, por si me oyes. Por si me escuchas. Por si no me quieres cuando me ves despierto.

jueves, 25 de junio de 2020

Árbol sin sombra




Bajo la encina de un bosque que no existe,
no estoy sentado a la sombra de un día soleado.
Tampoco hojeo un libro.
Ni escucho los sonidos de mi alrededor.
Bajo la encina de un bosque que no existe,
no marcaré en su tronco un nombre,
ni un corazón.
Ni respiraré aire puro.
Ni cogeré tu mano para pasear en un camino
que no existe
en un bosque
que no existe.
Tampoco beberé agua de una fuente,
ni reiré palabras que no fueron dichas por tu boca
que ya no está.
No tocaré tu pelo,
ni nombraré tu nombre.
Ni tendremos más hijos que nunca reirán entre columpios
y que jamás nos llamarán por la noche.
Bajo la encina de un bosque que no existe.
No estoy yo,
ni estás tú.

miércoles, 10 de junio de 2020

Antes de amanecer

Quedando únicamente cenizas tras los fuegos de aquel amanecer, no pude soportar la espera a unas palabras que no quería oír y así, antes de que nacieran, decidí huir. O quizás no fue una huida. Sí. Ahora que lo pienso. Quizás solo otra batalla perdida. Estamos de acuerdo. Así que rendido dejé mi bandera blanca sobre las sábanas para que no hubiera duda y busqué ayuda en el amanecer que mientras terminaba de llegar, limpió mi cuerpo con esa fragancia de olor a nuevo, de vida estrenada, sin un pasado con porvenir. En esas estaba, frente a frente con la oportunidad de una posible redención y sin querer volver la mirada para no ser de nuevo vencido, un certero disparo me alcanzó. Apenas un —hola— en la frente, entre los ojos, inesperado, mortal. Y ya muriendo pude comprobar que mi armadura era de papel, tejida apenas con hilos, transparente como una vena con sangre bajo la piel. Así que muerto como estaba no quise ver amanecer. Se lo dejé a los pájaros, a los hombres, al horizonte. Se lo cambié por nada y allí mismo me enterré, donde la aurora duerme justo antes de nacer.

domingo, 7 de junio de 2020

Vestida de tristeza



Dime,

enséñame qué esconden tus lágrimas

que huyen de tu rostro cuando te miro.


Dime,

por dónde paseas

cuando el infierno viene a visitarte,

qué luces se te apagan

qué vestido te pones.


Dime,

cuántas noches me añoraste

abrazada a un deseo

ausente de piel y caricias.


Dime,

en qué rincón te ocultas

del resto de tu vida

cuando se te cae por su propio peso.


Dime,

por qué cuando lloras

tus lágrimas recorren mi cuerpo

y siento el vacío de tu alma

que, desnuda, viste mis silencios.

miércoles, 3 de junio de 2020

Protesta

Hay adioses que no despiden y holas que no saludan. Como hogares que no abrigan, sábanas que despiertan limpias tras noches enredadas y pasiones sostenidas con apenas pespuntes de hilos mal cosidos. Es el martillo que golpea al yunque una y otra vez, como si pretendiera romperlo para conseguir, apenas, una música constante y monótona que esconde el ruido de su derrota. Nunca fue intención del rio horadar la montaña, como tampoco quiso la palabra siempre durar eternamente. Casi nunca es siempre. Casi siempre se acaba. Y moverte entre sombras no evitará que te alcance, una luz, un relámpago, un rayo infinito, un latido que te recordará el compás de esa suerte a la que debes cualquier respiro, todas tus mañanas y solo algunas de tus noches. Esas en que pudiste mirarlas a los ojos y dormir tranquilo, incluso morir.

lunes, 25 de mayo de 2020

en el monopoly



la calle del amor

es sin duda, la más cara

también es la más difícil donde caer.

Sin embargo, tiene la ventaja

de que puedes cambiarla,

y si  eres buen negociador

hasta puedes canjearla por tres.

Por ejemplo,

yo la he cambiado

por la calle de seamos civilizados,

y he ahorrado en gritos,

por la de tú duermes en el sofá,

perdiendo para siempre mi almohada

y, por último, por la de

ahora somos amigos,

qué estupendo.

Antes tenía una, y ahora tengo tres,

no entiendo, entonces, esa sensación

que me recorre

de que me ha tocado perder.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Cómo explicarte. Poema desalineado

Cómo explicarte

apenas en una vida
mil momentos, muchas mentiras
algunas verdades.

Encerrado en aquel encierro,
busqué islas, y encontré mares
mientras tú te ahogabas en silencio…
riendo mis risas 
y llorando tus males.

Sé que fue poco a poco
no me gusta la palabra
inevitable
Quizás evito contártelo

no sé cómo explicarte.

Ahora que vivo entre calmas
mientras vienen,
de nuevo
tempestades

Sé que te quiero y me odio
porque queriéndote
he de dejarte.

Me llevo la angustia conmigo
la pena,
de no poder amarte
preguntándome, cada momento que vivo
si alguna vez
podré perdonarme.

Cómo te explico
lo que siento
si todas las veces

es inexplicable.




martes, 21 de octubre de 2014

Desamparo


Una cuerda sujeta dos pinzas
sin que las pinzas apresen ropa
ni la ropa tenga un dueño
ni el dueño una casa,
casa vacía de niños
niños que no tienen cama
una cama vacía
sin un cuerpo,
con nada.

martes, 14 de septiembre de 2010

tu piel


Ahora solo me queda un deseo constante, al comienzo, de los que no arden. Suave y constante, flotable. Tu piel. Nunca me cansaría de tocarla, de lamerla, de tocarla, de tocarla, con las manos, con los dedos, con la lengua, con el rostro, con mi cuerpo. Tu piel lo invade todo y llena mi mente. Pero no es deseo, es como la necesidad de contemplar un bello cuadro, de leer una y otra vez un pasaje escrito que te eriza el cabello y se mete tan dentro de ti que forma parte de tu cuerpo. No es deseo. Tu piel es esa parte de mi vida que es hermosa.
Te quiero por tu piel.

Poema de amor y nicotina

Supe que lo nuestro había terminado
cuando encontré mi cajetilla de tabaco vacía.
Ella, antes, siempre me dejaba un cigarrillo
para después de desayunar,
antes, cuando yo le importaba.

Ahora se fuma todo mi tabaco
y me deja la cajetilla, vacía y cerrada,
encima de la mesa de la cocina.

Lleno de esperanza y ansiedad
corro esperando algún cigarrillo que diga

aún te quiero

pero está vacía como una carta de despedida

sin palabras.

Relatividad

Imagina un lecho dormido
donde sueño con los ojos cerrados.
Imagina que no hay futuro
que ya no hay ni pasado.
Imagina que no habrá más minutos
como este que te estoy contando,
imagina que nada importa
imagina que me has perdonado

Quedando solo este instante
donde lo demás, pueda ser olvidado.
Para que deje entre nosotros
ese espacio que coge en un minuto
donde solo cabe un abrazo.

una rosa de una cara


Hay una rosa en un jardín,
mustia y con la mirada baja
las hojas empobrecidas
y por su peso, doblada.
La tierra es negra
—digo la tierra que la abraza—
sus labios, que eran carmesí
ahora son solo miradas.
Y contempla su tallo que se arruga
dejando de ser rosa, para ser
rama,
esa rosa postrada al tiempo
cayendo como caen
de tus ojos
todas las lágrimas.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Guardado en una esquina




Fue en una calle, apenas sin esquinas, 
sin cruces ni despedidas
donde te dejé partir
para que buscaras un sitio sin dolor
donde no existiera el adiós
donde pudieras no llorar sin ser feliz.
Hay un cuarto al final
donde guardo tu nombre en un bosquejo
por si algún día toca regresar
en busca de lo que ahora 
son tan sólo recuerdos.


lunes, 30 de agosto de 2010

Deudas y balances

Me acuerdo de ti
cuando estoy triste.
Y de ti, y de ti, de ti también
quizás porque una vez te sentí triste
y no supe hablarte.
Eso te debo
y por ello me acuerdo de ti
intentando pagar con el recuerdo
lo que, sin duda, te debe mi voz.

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Y aquello? Oh! Es mundo dormitorio. Y qué hacen? Allí todo el mundo duerme. Qué maravilla, no? No creas. Tienen sueños horribles la mayoría del tiempo.

El silencio no es la ausencia de sonido sino la ausencia de ego.

"No es que el Universo sea más extraño de lo que imaginamos, es que es más extraño de lo que podemos imaginar" W. Heisenberg.

Quién soy?