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lunes, 12 de mayo de 2025

La vida pendiente



Solo el amor es pleno. La memoria de algo que no lo es hace que cualquier vivencia al margen del amor quede pendiente, como sin resolver. 

La mente vuelve una y otra vez a dar significado a aquello que quedó irresoluto e interpreta en un intento de dejarlo completo. Pero no es posible. 

Y ello deja un hueco. Y el intento fallido, frustración. Y todo se va acumulando de manera creciente en insatisfacción. Porque está pendiente. 

Tenemos una vida pendiente. 

martes, 1 de abril de 2025

Atrapar el tiempo


No existe el tiempo. El pasado es memoria. El futuro, imaginación. ¿Dónde hay tiempo en la memoria y en la imaginación?

Solo existe el eterno presente. Pero este no puede ser pensado. No se puede conceptualizar. Esto significa que el pensamiento “presente” no puede ser encerrado en una idea para crear un concepto ya que no es posible agarrarlo, aprisionarlo, pues se escurre entre los dedos. 


¿Y entonces, si no puedo crear un concepto del presente, significa que no existe?

No. Significa que crear un concepto es una ilusión y que el presente es real. Significa que todo lo que conceptualizas, en realidad, no existe. Significa que, en el presente, llevas la ilusión ante la verdad. 


miércoles, 19 de marzo de 2025

Enterrar al niño

 


Hacerse adulto no es sustituir al niño. 

Tu inocencia es la que sufre. Ahí es donde aún eres un niño. Ahí reside tu parte vulnerable pero también tu alegría. 

Creo que hacerse adulto no debería implicar enterrar al niño. Debería proteger al niño. El niño teme que su perro muera porque cree que en el perro reside su alegría al pasearlo y jugar con él, la compañía que siente cuando se recuesta a su lado, lo incondicional del amor. 

Sin embargo, el adulto sabe que el perro morirá porque es mortal. El adulto comprende que todas esas cosas que parece sentir no proceden del perro. Le pertenecen a él. Y el perro solo es la inocencia que encuentra donde proyectar todo eso que procede de su propia inocencia. 

Y cuando el perro muera, él seguirá conservando alegría y ganas de amar. Y buscará otra excusa para dejar salir aquello que lleva consigo.

El niño siente y te hace feliz. El adulto que crece en ti puede proteger al niño y, por tanto, proteger tu alegría. 

No entierres al niño. 


martes, 26 de noviembre de 2024

¿Qué es la vida?


¿Puede ser la vida algo que deje de ser vivo?

¿Puede la vida dejar de serlo?

¿Puede morir la vida?

La vida no es su manifestación: un gato, tú, cualquiera. Eso, nosotros, ellos, somos donde la vida habita y nos insufla su naturaleza para que, en lugar de algo, seamos alguien. 

Somos donde habita la vida. 

El cuerpo es un conjunto de átomos. Los átomos, cada uno, es un 99% vacío. El 1% restante son electrones, protones y neutrones. Estas partículas no están vivas. Se mueven arrastradas por fuerzas pero no viven. 

¿Dónde está la vida en el cuerpo? ¿Dónde reside?

La vida impulsa reacciones bioquímicas, forma el ADN, crea combinaciones que llamamos células, hormonas, dendritas, sangre, órganos…, pero eso es la manifestación de la vida. Es el cómo. 

Pero el cómo no es el qué. 

La vida se auto sustenta. Anima a sí mismo por sí mismo. Y no necesita alimento. Ella es el alimento. 

¿Dónde, en ese átomo vacío, está la vida?

sábado, 9 de noviembre de 2024

Lo que buscas. Lo que encuentras.


 ¿Qué buscas? Solo buscas lo que crees que otros encontraron. 

Pero ¿estás seguro de que eso que buscas existe? ¿O solo es real en tu cabeza?


¿Qué es real…, qué no lo es?


¿Es lo que encuentras lo que buscabas?


Duda de lo que tu mente te cuenta. Ella busca poseerte, igual que haces tú con las cosas que valoras. Temes perderlas porque crees que perderás algo valioso y ello hará que tú mismo pierdas valor. 


Confía, por contra, en lo que sientes. Lo que sientes nunca te mentirá. 


Y ¿cuál es el sentimiento más valioso que pasa por tu conciencia?


Eso es lo que debes buscar. Eso es real. 


lunes, 4 de noviembre de 2024

El ojo que no todo lo ve


 Fíjate bien.

Percibimos con la limitación de nuestros sentidos. Solo percibimos parte de la realidad, el resto se nos escapa.

Ahí empieza nuestra esclavitud.

Con el sesgo de lo percibido creamos conceptos de lo que es: soy la imagen que devuelve mi espejo, hay tres colores básicos, aquel es estúpido, yo soy imperfecto porque…

Somos lo que da significado a la realidad que percibimos.
Pero la realidad ya tiene un significado.

Dime ¿Qué podría ocurrir cuando el significado que das a cualquier cosa, pongamos como ejemplo a ti mismo, no coincide con el significado que realmente eres?

jueves, 31 de octubre de 2024

Soledad


Solo está el que no encuentra propósito. Vivir sin propósito es como comer sin hambre. Vivir, en este caso, es acumular respiraciones. 

No es lo que haces, es saber por qué lo haces.
 
Y esa razón tiene que descansar en algo a lo que, mirándole a los ojos sin que tengas un atisbo de duda y sin que el miedo asome por un instante, puedas llamar verdad. 


viernes, 25 de octubre de 2024

El viaje


 Un viaje encierra siempre una promesa. Es la promesa del cambio. Nos vamos de viaje con el secreto guardado de que quizás el que va no vuelva. Que el que vuelva, sea otro distinto del que marchó. 

Y ello es porque cambiar significa que has aprendido. Porque el que aprende, cambia. Ya que aprender (aprehender) es incorporar algo a ti mismo, y si integras algo ya no eres el mismo. 

Un viaje se emprende con el deseo secreto de que te enseñe algo y puedas cambiar. 

Pero, en realidad, solo existe un viaje que hacer. Y para ese viaje no hace falta ir a ningún sitio. O lo que es lo mismo. Ese viaje se puede hacer yendo a cualquier lado. Ese viaje es el que te transforma por que aprendes la única lección que todos tenemos que aprender. 

Viajero. Solo hay un viaje que hacer. Viaja hasta hartarte. Y cuando te hartes de hacerlo, pregúntate hasta dónde llegaste.


domingo, 20 de octubre de 2024

Libertad



La vida cansa. 

Mira a los que llamas “viejos”. Andan inclinados, mirando hacia el suelo, con la derrota grabada en sus rostros y la muerte como sombra.  

Y eso ocurre porque la vida cansa. 

Cansa el destino que nos hemos impuesto a nosotros mismos: sostener mentiras para que parezcan que no son mentiras. 

Y eso cansa. 

Porque en el momento que dejas de sostenerlas, se caen. Se diluyen como el azúcar en el café. 

Crees que eres el dueño de tu destino. Crees que el otro es distinto a ti. Crees que tu tiempo se acaba. Crees en la solidez de la vida. Crees tantas cosas…

Y cada una tiene un peso que tú sostienes. 

Ahora puedes entender, por primera vez en tu vida, el verdadero significado de la palabra libertad.



viernes, 22 de enero de 2021

lamento de un violín


 Solía imaginar que la salvación, es decir el cielo, se encontraba en el NO PENSAR, sin permitir que el rio de los sucesos arrastrara cualquiera que fuese el ánimo reinante en el fugaz pero claro instante presente. Empuñar con valentía la cercana realidad abandonando cualquier deseo de escapar, de huir…, afrontando la posibilidad del fracaso, del dolor y ser capaz de considerar cualquier destino, incluso aunque la muerte lo habitara. Morir en vertical. Sin consideraciones ni tiempos muertos. Solo con el anhelo justo de soñar con un huerto de tierra esponjosa donde descansar hasta primavera, y al calor de un rayo de sol temprano, renacer vestido de un tallo verde con brotes de vida en el eterno círculo de vida palpitante y verdadera.

Por eso fui a la guerra y me presenté en mil batallas que, en realidad, solo fueron una. Siempre la misma. Y a pesar de ello, algunas veces salí victorioso, y la mayoría derrotado. Y fueron en estas cuando más verdad hallé, aunque no de forma inmediata. Es curioso cómo en ese paréntesis que va desde la frustración de la derrota a la sabiduría, es cuando duele. Cuando más duele. Estoy convencido que necesariamente ya que el alivio, la cura de la comprensión se alza solo en los campos arrasados por la derrota.

A medio camino entre lo aprendido y por lo aprender estoy casi siempre perdido. Consciente de mi inconsciencia el los lúcidos momentos en los que me miro en ese negro espejo de lo cotidiano. Y mientras tanto, descubro la belleza del sonido de un violín que arranca lamentos vivos de unas cuerdas— estoy convencido—, muertas. Y me empeño en descubrir el secreto de la vida en ese tañer, bellamente triste, de lo vivo alzándose desde lo muerto. Y en esa comunión mágica, en ese leve contacto entre vida y muerte, la belleza. Siempre la belleza.

Y aún hoy, cuando mi vida ha dejado de lado el torbellino de la esperanza, cuando solo la verdad me satisface y rasco una y otra vez para desenterrar mi coraje, oculto más allá de la ira y la soberbia, en lo profundo de mi abismo. Aún hoy, cuando mis sienes visten de plata siento que todo está por comenzar, cada día. Pues todo comienza y termina en un mismo lugar, implacable como la misma vida, la verdad.

Quiero regresar a la batalla vestido de un hombre nuevo, probar el sabor de lo que venga siendo consciente una vez más, volar como la gaviota de mi infancia, nadar en el mar de los niños, sabiendo que todo es un juego y que el premio ya no será un dulce caramelo sino la salvación. Y en su opuesto, la más miserable de las derrotas que no es la muerte, bendita muerte, ni el fracaso, al que uno vence con la insistencia, ni el no amor, ni la soledad…, sino la rendición. Rendirse es morir de verdad. Tu propio olvido en tu propio recuerdo. Rendirse te impide renacer, y es tanta la derrota que entraña la rendición, tanta la condena que conlleva que ensalza el valor del juego. Si te rindes pierdes, si no lo haces no necesariamente ganas pero puedes ganar.

Ese es el juego.





lunes, 20 de julio de 2020

Mientras duermes

Y así, cuando esa casi muerte te calla en vida y de ti me salva, cuando puedo mirarte sin temor a tu mirada, rozarte sin tu rechazo, cuando tu respiración pausada, tan natural como tú misma, me habla con el silencio escondido tras tus párpados, cuando por fin eres vulnerable como una persona, en la cercanía sin ropa, con el tatuaje grabado apenas en la piel, cuando el tiempo se va y tú te quedas, indefensa a mi lado, abandonada a mis sueños, arropada con mi aliento, vencida sin remedio. Saco lo mil veces guardado, armado con fingida valentía, sin yelmo en la cara ni lanza que me proteja, desnudo como un niño y osado como un viento, escogiendo palabras sonoras, vibrantes…te hablo bajito por si me oyes. Te digo lo que una vez me hizo perderme en tus ojos, el gesto que tuviste, el cariño que sentí. Que quise ser hombre por ti, abandonándome sin red, olvidando la guarda de mi niñez. Darte todo mi mundo, que yo creía grande, como regalo de pedida, junto a una promesa y a una profunda herida, como solo puede infringir el amor. Y no sé dónde quedó todo eso, ni cuando perdí aquel secreto, no sé cuando vino esa tormenta, de grandes olas y buques hundidos, de rayos hirientes y truenos en voces, repitiéndose como ecos en un mar sin consuelo. No sé dónde quedó la brisa, la verde hierba, la nieve perpetua. No sé dónde olvidé tu sonrisa, tu mejor perfil, mis manos en tu cara, la espalda de mi pecho.
Y así, mientras duermes, paso hoja a hoja el libro de un anhelo, susurrando a tu oído lo que vive en mi recuerdo pero lo hago muy bajito, casi sin palabras, casi como si fueran sueños, por si me oyes. Por si me escuchas. Por si no me quieres cuando me ves despierto.

lunes, 15 de junio de 2020

Quiero ser Sabina de mayor

Y tras la oscuridad que supone acabar el día, sin más por hacer, con la tarea acabada y los dioses dormidos, toca la penumbra de la vida, la sombra del consuelo, el tiempo de la basura donde nada ocurre y el salvoconducto está siempre firmado. Entonces me convierto en palabras entre paréntesis donde la importancia de lo importante no importa. Tengo eso que casi nunca tenemos: tiempo. Mi tiempo. Y puedo nadar, o volar o no hacer nada. Me gusta no hacer nada, elegir no hacer nada es como hacer un corte de mangas al despertador y al telediario, a lo que se supone, a seguir esperando la felicidad en un paquete con lazo y sin nota, a la mierda de la rutina. Ya casi sin día me gusta pensar que soy Sabina, e insulto a lo que se espera para convertirme en lo que me apetece, sin pensarlo dos veces ni volver atrás. Sin pasado ni presente, abrazando el mar de mí mismo, nadando sin un rumbo ni brújula que me guie. Es entonces cuando pienso que una vez el amor me reventó, cuando fui grande para después hacerme pequeño, otra vez.
Silencio, esa esperanza donde todo puede suceder. Sin tiempo en este día, lo tengo para acabarlo como a mí me gusta. Tirando migas de pan que me enseñen el camino de vuelta para mañana, si lo hay. Y si se acaba poder decir que fui Sabina, a la vuelta de una esquina, donde terminaba una vida que entre paréntesis, no fue un sin vivir.

martes, 24 de agosto de 2010

En un bar, casi a oscuras

Cada día se hace más y más grande, el hueco que dejamos de rellenar con paletadas de tú, de yo. No suman las ganas que dejamos a la fuerza, sin caer en la tentación de explicar las razones, haciéndolo pues, más difícil. Y es que motivos nos sobran, tanto para ir, como para venir. Tantos que no pueden ponerse en una balanza, sin que los platillos, en lugar de juzgar, se rompan.

Queda un bar casi a oscuras, donde nuestras almas hablan a solas, apenas iluminada por la luz que encienden nuestros cigarrillos que elevan humos que hacen visible nuestro interior. Quizás deshecho, quizás desapareciendo.

No puedo apagar una voz que me habla. Ojalá se callara ya.

lunes, 23 de agosto de 2010

círculos


Creo que, en el fondo, cada una de nuestras vidas son círculos, solo sabemos andar alrededor de nosotros mismos, buscando “eso” que nos falta, y usando “aquello” que nos impulsa.
Por eso, siempre encontramos lo mismo. Una y otra vez.

lunes, 26 de julio de 2010

galope de pensamientos en frenética huída

La paz, que es pariente de la soledad, muerde el intestino. En bulla que traen sonrisas, atropellaréis pensamientos cargados de soledades, y ellos huirán, como la paz, que es cobarde ante un gentío, pues teme que la reconozcan.

viernes, 23 de julio de 2010

sillas

Me levante de la silla dejando el cojín arrugado y di la vuelta para coger su respaldo y empujarla donde debía dormir, enterrada bajo la mesa. Junto a cinco mas. Todo quedo en su sitio excepto yo, me di cuenta de ello inmediatamente y retire de nuevo la silla y me senté, las otras eran intocables por diferentes razones ¿si guardaba esa silla, donde me sentaría? Permanecí pensando en ello mientras el asiento empezó a incomodarme, algo me decía que se convertiría en mi tumba. A la mierda. Otra vez bajo la mesa. No me sentaría y punto. Aunque estuviera cansado. Estaba harto de esa silla. Me senté en la mesa, dura como un demonio pero duré poco. También probé en el suelo, pero las sillas empezaron a reírse de mi ¿para qué quieres sillas?, me decían. Joder. Iros a la mierda. Sois un engaño, me ofrecéis asiento y os quedáis conmigo, yo solo quiero descansar un momento para seguir, pero os empeñáis en dejarme pegado a vosotras, me arrulláis como sirenas hasta que no tengo deseos de levantarme. Puercas.

martes, 20 de julio de 2010

tch

No quiero volver a la montaña rusa.

No quiero.

He dicho que ! N O Q U I E R O !

joder, voy a volver.

la rusa


Me ha escrito una rusa. Me envía dos fotos. Esta buenísima. Yo estoy convencido de que se trata de un timo de esos de rusas, claro, he leído algo en la red, al final, por lo visto, acaban pidiéndote dinero y cuando lo envías se acaba la cosa y te quedas sin dinero y sin rusa.
Bueno, pero las dos fotos que me ha enviado me tienen loco, lo confieso, sobre todo una de ellas. No esta desnuda, pero no hace falta. Esta buenísima ¿lo he dicho ya?. Me tiene enamorado. Claro que el google lo estropea todo, su carta, traducida por el miserable ya mencionado, la hacen parecer tonta. Pero esta muy buena, la belleza, sin duda, se esconde en el interior, pero si la cara es el espejo del alma, el cuerpo entero también lo es, y esa chiquilla tiene un peazo alma que es para canonizarla y peregrinar.

el tapón

No interrumpe el camino, acaba el camino.

Olor a mentira

Hay cosas que no cambian. El sol, que siempre sale por el este y se esconde por el oeste, los chinos que tienen los ojos rasgados, respirar, la sensación de humedad cuando te mojas..., o la pretenciosa cadencia del sentimiento de lastima hacia ti misma.
Vives hurgando en la basura. Así no se puede pretender oler a fragancia de "Vichy de roses", por mucha que te eches.

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RELATOS DE BARRIO INFIERNO

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El otro me enseña de mi.  En realidad no veo al otro.  Me veo en el otro. 

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Algunas veces escribo para revelar lo que hay en mi mente. Y otras escribo al dictado de ella. No pido que lo creáis. Pero cuando leáis, si leéis, sospechadlo.

Mundo dormitorio

Y aquello? Oh! Es mundo dormitorio. Y qué hacen? Allí todo el mundo duerme. Qué maravilla, no? No creas. Tienen sueños horribles la mayoría del tiempo.

El silencio no es la ausencia de sonido sino la ausencia de ego.

"No es que el Universo sea más extraño de lo que imaginamos, es que es más extraño de lo que podemos imaginar" W. Heisenberg.

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