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miércoles, 16 de octubre de 2024

Vacuidad


Maestro ¿Qué es vacuidad?

Imagina tu vida. Desde el nacimiento hasta tu muerte.

Sí. 

¿Ves el cambio que has sufrido desde el momento que viniste hasta el punto en que acabaste y te fuiste?

Sí. 

Cambiaste mucho ¿verdad?

Sí. 

Este instante en que conversamos es parte del camino que has resumido. Este es un momento entre tu nacimiento y tu partida. 

Sí. 

Dime ¿Quién eres entre todo el cambio sucedido entre tu nacimiento y el momento en que dejas de respirar? Cuál, de entre todos los momentos, eres tú. 

¿Todos?

Pero si eres todos los momentos ¿Qué ocurre si mueres ahora?

Pues he sido todos hasta ahora. 

¿Y si hubieras muerto en el momento justo antes del parto?

Pues…

¿Quién, entre todos, eres?

No puedes ser algo o alguien que cambia. No puedes ser algo o alguien que deja de ser. El tú que percibes como físico, que es el que cambia, parece que viene y que se va…, es vacuidad.



domingo, 29 de septiembre de 2024

El bosque

 


Maestro ¿Qué es la mente?

La mente es la suma de pensamientos que conecta el Todo y a todos, desde donde surge lo que Es y lo que no es, y su extensión abarca desde la ausencia de principio hasta un no final. La mente es…, como un bosque.

¿Un bosque, maestro?

Verás. 

Con cada creencia que adoptamos, se planta un árbol en el firmamento. En este bosque hay árboles de todos los tipos, los hay que creen que son mejores que algunos, y plantan árboles frondosos, los hay que piensan que son peores que otros y plantan árboles pequeños y retorcidos. Los hay de todos los colores, tamaños y formas. Y se corresponden con creer que somos culpables, carentes, especiales, únicos, solos, o cualquier ilusión a la que otorgamos realidad.

Pero en este bosque hay un árbol que es distinto a los demás. Indistinguible entre todos. Parece uno más. Pero si un incendio arrasara el bosque, este árbol no se quemaría pues fue plantado invulnerable. Si la sequía menguara, por falta de agua, el crecimiento del bosque o, por el contrario, un periodo de bonanza multiplicara la grandiosidad de cada árbol, del que hablamos ni achicaría, ni ensancharía pues fue plantado inmutable. Y cuando los eones de tiempo hagan que el bosque sea heredado por los hijos de los hijos de los hijos de aquellos primeros árboles, el señalado será el de siempre pues fue plantado eterno.

Ese árbol es distinto pues fue sembrado por la verdad. Y la verdad es lo que es, no es una creencia. 

La mente es todo: el Yo Soy y el yo creo. 

Y el que busca la verdad entre las ilusiones de las creencias, busca algo que recuerda. Apenas un susurro perdido en el tiempo. Busca eso que siempre fue y que siempre será.

Busca ese árbol.

Te buscas a Ti porque Tú eres ese árbol.






jueves, 22 de agosto de 2024

La puerta hacia la paz


 Dime, ¿eres consciente de lo que habita en tu profundidad?

Solo a veces. 

Y en esas ocasiones ¿qué ves?

Miedo. Un atroz miedo. 

¿A qué?

No sé. Lo invade todo. Me paraliza. Solo quiero huir, no analizarlo. 

Eres un prófugo del temor que reina en tu oscuridad. Estás siempre huyendo. Distraes tu atención para evitar que se pose en tu miedo. 

¿Me ayudarás?

No puedo hacerlo. Lo haría si pudiera. 

¿Cómo se puede combatir?

El que tenga oídos que escuche. Al igual que crees ver la oscuridad en la falta de luz, crees ver el miedo en la falta de amor. Ni la oscuridad ni el miedo son reales. Solo los percibes, pero no están ahí. 

Gracias. 



domingo, 30 de junio de 2024

Un conejo tras la chistera




 Dime, ¿por qué diriges al otro?

Es cierto. Me descubro diciendo al otro lo que tiene que hacer. No puedo evitarlo. 

¿Crees de verdad que sabes lo que es mejor para el otro?

Pues eso parece. Si no, no actuaría así. 

Es decir, como tu vida es perfecta, ahora vas a hacer perfecta la vida de los demás ¿no?

Bueno, suena arrogante.

Solo me interesa si es cierto.

No, creo que no.

Entonces, dime: ¿por qué diriges al otro?

Para que me necesite. Para que dependa de mis consejos. Para convertirme en su dueño.

¿Tanto lo necesitas?

Sí, necesito que esté ahí para que escuche mis consejos, porque cuando sucede sé quien soy.

¿Y quién eres?

Soy el que da consejos.

Y si das consejos es porque eres superior.

Y si soy superior, entonces estoy salvado.



jueves, 6 de junio de 2024

Unicidad

 


Dime algo que sea cierto.

No hay nada.

Quiere ello decir que ¿hay algo?

Correcto.

¿Y qué es?

Lo único que hay.


viernes, 31 de mayo de 2024

Sueño o existo

 


Dime, ¿puede un sueño sentirse físicamente real y seguir siendo solo un sueño?

Recuerda algún sueño especialmente vivido. Mientras soñabas era real para ti dentro del sueño. Es decir, lo que ocurría agitaba tu respiración o hacía que tuvieras una erección ¿no es así?

Si.

Podemos decir entonces que todo lo que te afecta, en algún nivel, es real para ti.

Sí. Si pienso en la muerte de mi perro, aunque aún no haya ocurrido, tengo miedo. Me preocupa. Me afecta. 

Por lo tanto, la realidad sucede a nivel de pensamiento. Es el pensamiento el que tiene efectos en ti. 

No sé…, no estoy seguro de lo que dices.

Sí. Si alguien a quien respetas te cuenta, cuando tu perro muera, que él ha ido al cielo de los perros, ello provocará que tu pensamiento se desplace y te hará sentir esperanzado.

Sí. Entiendo. La causa de cómo me siento es lo que pienso acerca de lo que ocurre. No lo que ocurre. 

Entonces, ¿qué es un sueño?

Todo es un sueño.

Correcto.



jueves, 9 de mayo de 2024

Distancia

 


Dime, ¿cómo puedes saber cuando te engañas a ti mismo?

Puedo saberlo por la incongruencia de mi pensamiento, palabra y acción. 

Y dime, ¿cómo puedes alinear esa secuencia?

Si lo hago desde mi pensamiento hasta la obra, hay una distancia. Pero el camino opuesto es revelador. 

¿Te refieres a si te limitas a aceptar lo que ya has hecho?

Sí, entonces ocurre que desaparece cualquier distancia. 


Me dices, según entiendo, que desde el control la distancia aumenta pero cuando cedes ese control…

La distancia desaparece, sí. 

¿Qué es la distancia?

Distancia es todo lo que no es aquí y ahora. 


lunes, 29 de abril de 2024

Hablar


 Dime, ¿para qué dialogamos?

Para extendernos en el diálogo. Es decir, hablamos y construimos un mundo de palabras por donde caminamos juntos.

¿Siempre que hablamos sucede?

No. Solo cuando compartimos algo que es real, sucede. Solo lo que es verdad puede ser compartido.

¿Y si no es así?

Entonces no compartimos. Entonces luchamos.

¿Por qué luchamos?

Por tener razón. Por sacar ventaja. Por buscar testigos que nos reafirmen en nuestras creencias. 

¿Y eso no es compartir?

No. Eso es pensar que solo cuando el otro pierda algo, puedo yo ganar algo. Si me das la razón, tú estás equivocado. 


¿Qué es comunicarse, pues?

Comunicarse es cuando el resultado es mayor que la suma de las partes. Comunicarse es unirse. Y unirse, amar. 


lunes, 22 de abril de 2024

Esto es todo

 


Dime, ¿qué podemos dar por cierto?

Lo único cierto es lo que permanece. 

¿Está a nuestro alcance?

Solo si formamos parte de ello. 

Pero este cuerpo morirá. ¿No es ello prueba de nuestra impermanencia?

No, solo prueba que el cuerpo lo es. 

Dices que tú no eres el cuerpo. Entonces ¿quién eres?

El que construye al cuerpo. 

¿Por qué construirías algo que no existe?

Porque quiero hacerlo cierto. 

Comprendo. Piensas que puedes elegir quien eres. 

¿Y no puedo?

Uno crea hacia afuera. No puedes crearte si no existes antes. Lo único que puedes intentar es hacer un muñeco y ponerle tu nombre. 

El cuerpo, sí. 

Pero ese no eres tú. Es un juguete que no existe porque lo construyes sin darle tus atributos. 

¿Y por qué hago eso?

Se te ocurrió una idea. Se te ocurrió que a lo mejor lo permanente tenía su opuesto. 

Es una idea interesante. 

Es una idea absurda. Lo que es, solo puede tener un opuesto: lo que no es. Y lo que no es, es nada. 

lunes, 15 de abril de 2024

Libre


 Dime, ¿qué es la libertad?

Elegir. 

Bien, ¿y cuando eliges, qué conlleva?

Responsabilidad. Tú has elegido. 

Bien, ¿y qué más?

Duda, ¿habré elegido bien?

¿Y cómo saberlo?

Por cómo te sientes. Por cómo te hará sentir. Por cómo terminarás sintiendo. 

Bien. Y dime: si el resultado no te gusta ¿qué podemos hacer?

Bueno, supongo que seguimos siendo libres, podemos elegir de nuevo. 

¿Y qué harás con lo viejo?

Agradecer. Por haberme mostrado mi error. 


domingo, 31 de marzo de 2024

Nadie

 Alguien cree ser separado porque ve a otros. Otros tienen otra cara, otro cuerpo. Otros son distintos a alguien. 

Alguien es distinto de los otros. 


Los otros son, a su vez, alguien. Y todos los alguien perciben lo mismo. Alguien siempre es distinto a otro alguien. 

Hay tantos alguien distintos: todas las personas, los animales, las plantas…, incluso galaxias, estrellas.

Todos no son alguien. 

Alguien se siente solo. 

No hay nada como alguien. Alguien es único. 

Esta es la paradoja: solo lo único no es dual. 

—Esto no admite concesiones—

Si alguien es único todo lo demás —incluidos otros alguien—, no existen. Eso es lo que hace único a alguien. 

Si otro alguien no existe. Ningún alguien existe. 

Alguien es nadie. 

lunes, 18 de marzo de 2024

Dualidad


—Dime, ¿Ves la luz de mi linterna atravesando la oscuridad de la noche?

—Sí.

—¿Si la apago, qué ves?

—Está todo negro, no veo nada. Pienso que debe haber nubes porque tampoco veo estrellas pero está tan oscuro que ni las veo.

—¿Pero ves la oscuridad?

—Sí.

—¿Qué es la oscuridad?

(una larga pausa)

—¿La ausencia de luz?

—Y ¿Qué es la luz?

—Una onda electromagnética.

—Bien. Entonces tenemos que la luz es algo, y que la oscuridad es la ausencia de algo. Dime ¿Qué es la ausencia de algo?

—Nada.

—Es decir, que si apago mi linterna, desaparece lo único que es real: la luz. Y lo que queda es nada. ¿Cómo puedes percibir la nada?

—No se puede.

(otra pausa larga)

—¿Y qué significa?

—Significa que percibes un mundo dual: luz/oscuridad. Y significa que en realidad, ese mundo dual no existe. Solo existe la luz. Lo otro, no es real aunque lo percibas. 

(esta vez pasaron eones)

—Me pregunto si eso pasará con más cosas en el mundo. 


@realidad


domingo, 22 de noviembre de 2020

La piel clara



Cathy era blanca como la leche, casi como una muerta si te fijabas bien. Su piel tenía el tono cerúleo de una sábana amarilleada por el tiempo y la lejía. Y como todos los vampiros, no se reflejaba en el espejo. Ella no le dio importancia, de pequeña, a no tener reflejo. Lo que sí hizo fue comerse a Javi, su compañero de pupitre en primaria. Fue algo atávico lo que le surgió del cuerpo así que, engañándolo con que tenía una chocolatina de sobra para el recreo, lo llevó detrás de la capilla y luego le pegó con una piedra en el cogote. Se comió el corazón y el hígado, y su piel adquirió un bonito tono rosáceo. Después se comió el resto y dejó los huesos para los perros y las ratas.

A Cathy le gustaba el color rojo por motivos obvios y en eso estaba cuando le tocó escoger el vestido para la fiesta de graduación del instituto. George sería su pareja. Se lo había pedido en el gimnasio, al finalizar la clase. Sus amigas estaban verdes de envidia y eso la hacía flotar. Y es que George estaba tan bueno que todas las chicas, incluso algunas profesoras, babeaban a su paso. Iba a ser una lástima lo de George. Como había sido una lástima lo de Paul, Anthony, Rebeca en una experiencia lésbico-satánica, Diego, Martín…; y alguno que me dejo en el tintero. De hecho Baskerville, era el pueblo que más detectives atraía de todo el estado. Pero era inútil. Ni la policía resolvía caso alguno, ni los detectives se quedaban mucho tiempo antes de renunciar. Jamás los encontraban. Y sin cuerpo solo había desaparecidos. Eso no era tan grave, cabía siempre la posibilidad de que aparecieran en cualquier momento. Incluso Cathy preguntaba regularmente a sus familiares.

—Buenos días, señora Telman. ¿Se sabe algo de Louise? —Cathy podía ser encantadora.

—No, cielo —contestaba la señora Telman—, quizás para Navidad vuelva. Siempre le gustó coger los regalos bajo el árbol. ¿Te he contado que una vez se quedó a dormir bajo el árbol?

—Pues no. Cuéntemelo señora Telman. 

Y mientras oía las palabras, su mente se recreaba en la deliciosa Louise, colgada como un jamón en el granero abandonado del prado, donde ella la cortaba a cachitos que acompañaba con un Chianti bien frío.

Dan las nueve en el carillón del salón y Cathy, asomada a la ventana, ve como George baja del auto con un ramo de flores. Va elegantísimo. Termina de calzarse los zapatos y baja las escaleras como una reina vestida de rojo. George ya está en el vestíbulo y la mira con los ojos muy abiertos. Ella adivina su deseo en la mirada mientras siente cómo se le mueven las tripas. 

Se ha puesto colorete en las mejillas, quizás se le ha ido la mano.


viernes, 31 de julio de 2020

La fotografía



Se llamaba María. Como se llaman todas las mujeres.

Esa mañana, muy temprano, cuando aún el gallo no había empezado a cantar y el rocío medraba, María cerraba con sigilo el portalón de su casa, sombreando el silencio de la mañana con un escueto gruñido cuando apretó la puerta para encajarla. Y con una mochila, un bastón y un mandil bien puesto, salió a buscar moras rojas y negras. Un poco de menta y espliego. Huevos de gallina recién puestos, almendras, vainilla y manteca del cerdo que mataron allá en Noviembre, como para San Martín.

María tenía a la yegua preñada de gemelos y estaba a punto de parir. De haber venido solo uno ella misma podía haberla atendido, si venía el potro por su sitio, claro, que si volteaba entonces era otra cosa, por eso su madre le había puesto tres velas a San Anastasio. Pero María desconfiaba de los santos. Y puestos, hasta de las santas. Porque nada hicieron para salvar a la yaya cuando ella rezó para que no se la llevaran.

María sabía que tenía que pedirle ayuda al Nini. Él sabría qué hacer. Como sabía si venía buen año de nieves, o la cura si el pulgón te agarraba la siembra, podía decirte el sexo de la criatura mirando el tobillo de la preñada. Y las maldiciones no le afectaban. En el pueblo unos decían que era un ángel y otros, un demonio. María también sabía del gusto del mozo por las buenas tartas.

— ¿A quién celebramos? —pregunta la madre viendo a María afanarse en la cocina. Hay polvo de harina bailoteando con los rayos que entran por la ventana. Concentrada en lo suyo, María se medio sorprende con la voz de su madre.

 — Le estoy haciendo mi tarta al Nini. Le voy a pedir ayuda. No quiero que la yegua se muera.

Su madre suspira pero no contesta. Solo un leve comentario sale de su boca antes de darse la vuelta e irse por donde ha venido.

— El Nini…

Hace dos años, como para cuando hacía tres que murió la yaya, le entró la Tenia a la vaca. El Nini nos avisó que no le diéramos de comer durante tres días con sus noches. Para que no engorde el gusano —decía—, para que no se acomode y sea imposible echarlo. Pero a mi madre la intentó sacar con leche agria, y preñó de leche a la vaca. Pero salir no salió nadie. Y la vaca se murió para Santa Águeda.

Lo vio en la fuente de la plaza, delgado como una astilla pero firme como el sarmiento, con el pelo rubio mal peinado y serio como una estatua de cementerio. Tragó lo que pudo y se dirigió con el pastel en ristre, apuntándole directamente a la cara para que ojos, nariz y boca, avisaran como hacían los balleneros: — ¡por allí resopla!— que es lo que cuenta el libro que estaba leyendo en la escuela.

— Es para ti, toma —dice María mostrando el pastel. El Nini ventea hocicando y empieza a salivar en secreto. Pero antes de coger el pastel, habla.

— Pues no es mi santo.

— Lo sé. Es para que me ayudes a parir a la yegua.

— ¿Y tu madre, qué dice? — pregunta el Nini con todas sus letras.

— Esta vez, lo que tú digas. No hay más.

El Nini coge el pastel y separa el paño que lo cubre. Lo huele más de cerca. Mete un dedo y lo prueba. Después, se relame.

— Coge hinojo del arroyo, procura que no esté soleado, mejor el que crece pegado a la roca de las umbrías del rio. Dos raíces de carcabuey y lo que te coja en una mano abierta de remorana. Lo cueces todo y lo cuelas, no me hace falta el agua. Lo dejas en un cubo y al lado de la yegua. Yo esta noche iré.

— Pero todavía no está de parto — dice María.

— Pero la noche viene templada. Y como ya no estará engarrotada del frío el potro se estirará y a ella le dará gana de parir. Tú, hazlo. Esta noche cuando la luna termine de subir el cerro, me llego. Ten el mejunje preparado.

María sonríe contenta mientras piensa que no sabe si es un ángel o un demonio. Lo que sí sabe, es que le salvará la yegua.


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Y aquello? Oh! Es mundo dormitorio. Y qué hacen? Allí todo el mundo duerme. Qué maravilla, no? No creas. Tienen sueños horribles la mayoría del tiempo.

El silencio no es la ausencia de sonido sino la ausencia de ego.

"No es que el Universo sea más extraño de lo que imaginamos, es que es más extraño de lo que podemos imaginar" W. Heisenberg.

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